Del estruendo vino el nombre
Las Latadas son fiestas antiquísimas, con registros desde mediados del siglo XIX. Ocurrían el día del último examen de cada Facultad: por la noche, los novatos salían a la calle equipados con cacerolas, latas, cornetas, gaitas y orinales, para importunar a los compañeros que aún no habían terminado el curso.
Del estruendo vino el nombre, y de la broma vino la tradición que precede a la Queima das Fitas.




